Quitar nudos a un perro sin hacerle daño es algo que preocupa mucho a quienes quieren mantenerle el pelo largo. Y lo entiendo. A nadie le gusta llevar a su perro a la peluquería pensando que solo necesita un baño y encontrarse con que hay que cortarle bastante más de lo previsto.
Pero hay una cosa que me gusta explicar desde el principio: no todos los nudos son iguales. Algunos se deshacen con un poco de paciencia. Otros están tan apretados que intentar abrirlos sería hacer pasar al perro por un mal rato completamente innecesario.
Y yo ahí lo tengo claro. Antes que salvar el pelo, prefiero que el perro esté bien.
Un nudo puede doler bastante más de lo que parece
Cuando acaricias a tu perro y notas una bolita de pelo detrás de la oreja, es fácil pensar que será cuestión de pasarle el cepillo un par de veces.
El problema viene cuando esa bolita no está suelta, sino formada por muchos pelos enredados que tiran unos de otros. Si intentas abrirla a la fuerza, el tirón llega directamente a la piel.
Y claro, al perro le molesta. Puede girarse, intentar apartarse o ponerse nervioso. No es que sea malo ni que no se deje arreglar. Es que probablemente le está doliendo.
Hay zonas especialmente delicadas: las axilas, las ingles, detrás de las orejas, entre las patas o debajo del collar. Son lugares donde el pelo roza constantemente y donde un enredo pequeño puede complicarse sin que nos demos cuenta.
Además, cuando el pelo está muy apelmazado, cuesta ver lo que ocurre debajo. Puede haber enrojecimiento, irritación o incluso alguna pequeña herida.
Por eso nunca recomiendo insistir con el cepillo cuando el perro empieza a mostrar molestias. Si tenemos que sujetarlo a la fuerza para terminar, algo no estamos haciendo bien.
¿Cómo sé si el nudo se puede quitar?
Esta es la pregunta que más interesa cuando aparece un enredo.
Lo primero es comprobar cómo está. Si puedes separar un poco el pelo alrededor, notas que el nudo tiene cierta movilidad y no está pegado a la piel, quizá se pueda trabajar.
Pero si al tocarlo parece una placa compacta, dura y completamente adherida, la situación cambia.
A veces la parte de arriba del manto está preciosa y el problema está por debajo. Pasas la mano y parece que todo está bien, hasta que intentas abrir el pelo y descubres una capa de nudos junto a la piel.
Esto ocurre especialmente en mantos largos, rizados o que necesitan un cepillado frecuente.
También hay que tener en cuenta cómo se encuentra el perro. No es lo mismo trabajar un pequeño enredo en un animal tranquilo que hacerlo en uno que se asusta, tiene molestias o no tolera que le manipulen determinadas zonas.
Que un nudo se pueda desenredar no significa que siempre merezca la pena hacerlo. Si vamos a tardar muchísimo y el perro lo va a pasar mal, prefiero buscar otra solución.
Qué puedes hacer en casa si el enredo es pequeño
Si has encontrado un nudo superficial, hay algunas cosas que puedes intentar antes de pedir cita. Eso sí, siempre con suavidad y sin convertirlo en una lucha.
Busca un momento tranquilo. Si tu perro está cansado, nervioso o quiere jugar, probablemente no sea el mejor momento para empezar a cepillarlo.
Después, comprueba si el enredo está separado de la piel. Si puedes trabajar el mechón sin causar molestias, intenta lo siguiente:
- Separa suavemente el pelo que rodea el nudo, sin tirar de él.
- Sujeta con delicadeza el mechón cerca de la raíz, si la zona lo permite, para evitar que los movimientos tiren de la piel.
- Utiliza un desenredante específico para perros, adecuado a su manto y siguiendo las indicaciones del producto.
- Intenta abrir el enredo poco a poco, empezando por los pelos exteriores.
- Cuando parezca deshecho, comprueba con un peine apropiado que no queden pelos enganchados.
- Si el perro se queja, se aparta o el peine no avanza, deja de insistir.
Lo que no debes hacer es coger unas tijeras e intentar cortar el nudo pegado a la piel. Parece una solución rápida, pero es muy fácil cortar también un pliegue de piel sin darte cuenta.
Tampoco recomiendo utilizar cortanudos con cuchillas si no sabes manejarlos.
Si para quitarlo necesitas hacer fuerza, ese nudo ya no es para resolverlo en casa.
Cuando el nudo está pegado a la piel, prefiero cortar
Esta es la parte que menos gusta escuchar, pero prefiero explicarla bien.
Hay perros que llegan con el pelo tan enredado que prácticamente se ha formado una capa compacta alrededor de determinadas partes del cuerpo.
En esos casos, intentar recuperar toda la longitud puede suponer mucho tiempo de manipulación y bastantes tirones. Y aunque tengamos buenos productos, paciencia y herramientas profesionales, eso no significa que debamos hacerlo.
A mí me gusta que los perros salgan guapos, por supuesto. Me encanta un buen corte a tijera y disfruto trabajando un manto bonito y cuidado.
Pero si hay que elegir entre dejar una melena larga o evitar molestias, para mí no existe ninguna duda.
El bienestar del perro está por encima del resultado estético.
Cuando hace falta retirar pelo muy apelmazado, hay que utilizar una técnica profesional adecuada. La piel puede estar atrapada entre los nudos, y trabajar tan cerca de ella exige mucha precaución.
Además, no todos los perros admiten el mismo tipo de corte. Un manto de crecimiento continuo no se trata igual que uno de doble capa o de pelo duro.
Por eso en La Petite Pelu valoramos primero las características del pelo, la piel y el estado general del animal antes de decidir qué arreglo conviene hacer.
Si aparecen heridas, secreciones, inflamación importante o dolor intenso, lo adecuado es acudir al veterinario.
¿Y si lo baño primero para ablandar los nudos?
Esta pregunta también tiene su lógica. Si mojamos el pelo y utilizamos acondicionador, parece que debería ser más fácil desenredarlo.
Pero cuidado, porque no siempre funciona así.
Cuando hay nudos compactos, lavar y secar el manto sin prepararlo correctamente puede hacer que algunos enredos resulten todavía más difíciles de trabajar.
Eso no quiere decir que todos los perros con nudos tengan prohibido bañarse. En peluquería utilizamos productos y procedimientos diferentes según el tipo de pelo y el estado en que llega.
Lo que no recomiendo es bañar en casa a un perro que ya tiene el manto completamente apelmazado pensando que el champú va a resolverlo.
Antes de mojar un pelo muy enredado, conviene comprobar qué se puede recuperar y qué no.
Si tienes dudas, es mejor enseñárnoslo primero. Así evitamos complicar un problema que quizá todavía tenga una solución sencilla.
No todos los perros necesitan el mismo cepillo
Otra cosa que suelo explicar es que tener un buen cepillo no sirve de mucho si no es el adecuado para el pelo de tu perro.
Hay mantos que necesitan un trabajo frecuente con carda y peine. Otros requieren retirar subpelo muerto. Y algunos necesitan técnicas específicas que no se solucionan cepillando de cualquier manera.
Si tiene el pelo largo o rizado
En muchos perros de pelo largo o rizado utilizamos cardas apropiadas y peines metálicos para comprobar cómo está el manto desde la raíz.
El error más habitual es cepillar únicamente la parte superficial. Por arriba parece perfecto, pero debajo siguen apareciendo nudos.
Por eso conviene trabajar por pequeñas zonas y comprobar que podemos separar el pelo sin tirar.
Si tiene doble capa
En los perros con doble capa de pelo, el mantenimiento suele estar relacionado con la eliminación del subpelo muerto y el control de los apelmazamientos.
En estos casos pueden utilizarse peines y herramientas específicas de deslanado, siempre adaptadas al manto.
No debemos dar por hecho que cortar muy corto será una buena solución. Dependiendo del tipo de pelo, podría ser contraproducente.
Si tiene pelo duro
Hay perros cuyo manto necesita técnicas específicas como el stripping.
No todos deben pasar por una máquina de corte ni por el mismo sistema de cepillado.
Por eso, cuando me preguntáis qué cepillo comprar, prefiero saber primero qué perro tenéis, cómo es su pelo y cuánto mantenimiento podéis hacer en casa.
Es mucho mejor tener una herramienta adecuada y saber utilizarla que comprar varias sin conocer su función.
En nuestros servicios de peluquería canina trabajamos con cortes a tijera y máquina, deslanado, stripping y otros cuidados adaptados al tipo de manto.
Cómo evitar que vuelva a llenarse de nudos
Quitar nudos a un perro puede llevar tiempo, pero prevenirlos suele ser bastante más sencillo cuando encontramos una rutina que se pueda mantener.
Y digo que se pueda mantener porque no tiene sentido dejar un corte larguísimo si después no disponemos del tiempo necesario para cuidarlo.
No pasa nada por elegir una longitud más cómoda. Un perro puede estar igual de guapo con un arreglo más práctico para su día a día.
Lo importante es que el pelo esté limpio, cuidado y sin enredos que le molesten.
Yo suelo recomendar prestar especial atención a estas zonas:
- Detrás de las orejas, donde aparecen nudos con facilidad.
- Debajo del collar y del arnés, por el roce continuo.
- Las axilas y la parte interior de las patas.
- Las ingles y otras zonas con pelo fino o delicado.
- Las áreas que se mojan con frecuencia o rozan durante los paseos.
También conviene revisar el pelo después de salir al campo y secarlo adecuadamente tras el baño.
La frecuencia del cepillado depende del tipo de manto, la longitud y los hábitos del perro. No todos necesitan que les dediquemos el mismo tiempo.
Si quieres orientarte mejor, puedes leer nuestro artículo sobre cada cuánto llevar al perro a la peluquería.
Y si tienes un cachorro, te recomiendo acostumbrarlo poco a poco al peine, al cepillo y a que le toquen las patas y las orejas. Cuanto más normal resulte todo eso desde pequeño, más fácil será cuidarlo después.
También hablamos de ello en nuestros consejos para preparar la primera visita del cachorro a la peluquería.
Si tu perro tiene muchos nudos, no te preocupes por el qué dirán
Quiero terminar contándote algo importante.
Si tu perro tiene el pelo muy enredado, no hace falta que vengas a la peluquería sintiéndote mal ni pensando que te voy a regañar.
A veces el mantenimiento se complica. El perro no se deja cepillar, hemos tenido menos tiempo, ha cambiado el pelo o sencillamente no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo por debajo.
Lo importante es buscar una solución.
Cuando quiero quitar nudos a un perro, lo primero que valoro es cuánto puedo trabajar sin causarle molestias. Habrá ocasiones en las que podamos salvar bastante pelo. En otras tendremos que dejarlo más corto.
Y te explicaré por qué antes de empezar, porque quiero que entiendas lo que necesita tu perro y que después puedas cuidarlo más fácilmente en casa.
En La Petite Pelu, nuestra peluquería canina en Guadalajara, trabajamos sin jaulas, con atención personalizada y buscando que cada animal esté lo más cómodo posible.
Un corte bonito está muy bien, pero un perro que se va tranquilo, limpio y sin tirones vale muchísimo más.
Y si entre todos conseguimos que en su próxima visita venga con el pelo sin nudos, entonces sí que habremos hecho un buen trabajo.



